martes, diciembre 06, 2016

LETTER



Inclusive cuando las palabras no me salen de la boca, aún cuando mis acciones carecen de sentido.
Sabiendo que me faltan años  para entenderme, siendo lenta en el proceso de hacerte entender a ti..
Me acostumbraste a los días en cama, a las horas de insomnio, al refresco de cola y a las noches de sushi.
Tú me enseñaste a perderme en la ciudad y a encontrarme a tu lado al dormir.
Siempre quise a alguien como tú, no te buscaba así, pero ahora lo sé.
He perdido la cuenta de los días que han sido grandiosos, de los defectos que me hiciste encontrarte y después olvidar, ya perdí la cuenta de los días que estuve sin ti pero casi puedo enumerar las veces que te he extrañado al  verte salir por la puerta de la casa.
Como cuando los planetas se alinearon, ese día en el que por fin te materializaste, el día en el que la voz detrás del teléfono se convirtió en esos dientes gigantes.
No bromeaba cuando te decía que habías volcado mi mundo de cabeza, no mentía cuando decía que sabía que tú eras para mi…
Ya me he perdido entre tus piernas y tus mentiras, me he encontrado también en esos ojos y esa sonrisa, en tus promesas bonitas.
Fueron 18 años de espera, 18 años de imaginar cómo sería tu cara, ya me enseñaste como es el mundo, no te vayas ahora que tenemos que recorrerlo.


Dicen que nada es para siempre, dicen que todo tiene su ciclo…
¿y si el nuestro no se acaba? ¿ y si seguimos sin dejarlo terminar?

miércoles, noviembre 23, 2016

MIEDOS.

Cambiar mis creencias de lugar, llevármelas detrás.
Intentar que las voces se callen, que dejen a la alegría salir... ¿no es aquí a donde querías llegar?
Las voces que solamente quieren acentuar los malos días.
 ¿En realidad los miles de pezados en los que me rompí fueron extravíados?
Tal vez por eso no encuentro partes de mí que solía mostrarte.
Tal vez por eso no recuerdo tantas cosas sobre tí...
Querer gritarte y no poder acercarme.
Desear no haberte conocido sin haber tenido si quiera la opción, cuando llegue tu ya estabas aquí.
Escuchar que todo se paga y sentir que soy la única que lo carga.
Imaginar lo que sería la vida sin tener que mentir sobre el por qué no estás más.
Reprocharme por no haber sido más valiente, por no haberlo dicho antes.
Culpar a la vida por ponerme en este escenario, cuando el único culpable fuiste tu.
¡Y ENOJARME! ¡ENOJARME TANTO! Nadar en ira por que a veces me estropeas la risa, por que después de tantos años algo en mi cabeza me dice que nada es para siempre, que si no lo fuiste tu, nada lo sería.
Y era extraño vivir sin poder aceptarlo, que una parte de mi me dijera que tal vez si podía fingir que todo había sido producto de tu mala vida, que no lo merecía aún fuera yo tu hija.
Solía darme vergûenza, solía darme miedo.
Todo se acabo justo el día que entendí que no fui nada para ti, que tampoco deberías serlo para mi.
Todo se acabó el día que pude entender que yo de ti no era nada, que tu de mi no merecías ni las lágrimas.
Se acabó el día que dejé caer por las escaleras todas esas noches en las que no podía dormir, las veces en las que te escuchaba gritarle a mamá, las veces que temía quedarme sola en casa y que llegaras, se acabó el día que decidí perdonarte y tu actuaste con cinismo y me nombrabas hija.
Se acabó, por que entendí que perdonarte no significa tolerarte cerca ni aceptar tu actitud, esa de que "nunca pasó nada".

Se acabó por que he entendido que para ser feliz tengo que dejar ir todo esa tristeza que me regalaste en mi cumpleaños número trece...